En verano se suspenden los contratos fijos discontinuos, especialmente en sectores feminizados
La tasa de paro baja al 7,6% en Hego Euskal Herria, con 12.900 personas paradas menos que el año anterior y 11.300 personas ocupadas más. No obstante, llama la atención que, a pesar del aumento de la población, haya menos personas activas. La tasa de actividad es inferior a la de hace un año, situándose en el 55,94%.
La tasa de actividad mide la proporción de la población mayor de 16 años que es activa respecto al total de la población. En el último trimestre, aunque haya 8.500 personas paradas menos, hay 50.600 personas activas menos y 42.200 han dejado de trabajar al finalizar el periodo estival. Por tanto, la baja tasa de actividad debería ser motivo de preocupación, ya que cada vez una menor proporción de la población está activa, muestra de las incapacidades del mercado de trabajo.
Por edad y género, la tasa de paro masculina se eleva al 8,2%. Entre las mujeres, en cambio, la tasa de paro es menor, del 7%. A pesar del vuelco de la tasa de paro respecto al año anterior, si analizamos la tasa de actividad en función del género las situación se mantiene, ya que la tasa de actividad de las mujeres es menor. De hecho, mientras que entre los hombres la tasa de actividad es del 60,09%, entre las mujeres* es del 52,03%, y casi la mitad de las mujeres* se sitúa fuera del mercado laboral. En el último año hay 3.200 mujeres* menos como activas.
También es destacable la alta tasa de paro que se mantiene entre los colectivos en situación de vulnerabilidad (aunque desciende la tasa de paro entre la juventud, todavía es del 23,6% y entre las personas migrantes el paro en Nafarroa es del 20,7% y en la CAPV del 23,18%).
En el último trimestre, el paro ha bajado especialmente en la industria, con 1.600 personas paradas menos, y entre las y los parados de larga duración, con 4.900 personas paradas menos.
Desde el año pasado, en cambio, el número de personas en paro ha descendido en el sector servicios y entre parados de larga duración, pero ha aumentado en la construcción y en la industria. A pesar del descenso del número de personas paradas de larga duración, éstas representan el 50,94% de las personas paradas.
Finalizado el periodo estival, hay 12.700 contratos menos y un tercio de los contratos suspendidos son de mujeres, lo que supone la suspensión del contrato laboral de 8.500 mujeres. Destaca que, mientras que entre los hombres hay 4.200 contratos menos, en el último trimestre hay 11.900 contratos indefinidos más y 6.100 eventuales menos. Entre las mujeres*, la tendencia es inversa, ya que mientras que hay 12.500 contratos indefinidos menos, se han firmado 3.900 eventuales más. Es un claro ejemplo del fraude que suponen los contratos fijos discontinuos. De hecho, en verano suspenden los contratos de trabajo situando a la trabajadora en paro durante el verano y con un contrato fijo (discontinuo) al inicio del curso. Dado el número de mujeres* en esta situación, podemos afirmar que mayoritariamente se utiliza en sectores feminizados (como educadoras de comedores o limpiadoras de educación), precarizando más las condiciones laborales precarias.
En cuanto a la jornada laboral, también destaca la brecha entre hombres y mujeres, ya que casi una de cada cuatro mujeres está trabajando a tiempo parcial (23,2%), mientras que casi uno de cada 20 hombres está en esta situación (5,9%). Cabe destacar que este tipo de contrato se realiza en contra de la voluntad de las mujeres*, negando contratos a jornada completa. Asimismo, cabe destacar que al finalizar los contratos de servicios de verano la mitad de los contratos han sido parciales.
A pesar del descenso de la tasa de paro, los colectivos en situación vulnerable se están situando fuera del mercado laboral. Prueba de ello es que la tasa de paro entre las personas migrantes y/o jóvenes sigue siendo alta o que el uso insidioso de los contratos fijos discontinuos en sectores precarizados, especialmente en verano, empeora o altera las condiciones laborales de estas y estos trabajadores.